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Del cine a las series, el nuevo desafío de Juan Pablo Buscarini

Juan Pablo Buscarini
Juan Pablo Buscarini

El director y productor analizó los procesos de producción en Argentina y esbozó las claves para ingresar en el mercado mundial.

Los cambios experimentados en la manera de consumir televisión han modificado el modo de producir contenido. Las series se convirtieron en uno de los productos culturales más relevantes de la contemporaneidad, si bien no son nuevos. En la actualidad han conquistado ámbitos que les eran ajenos y todos hablan de ellas. El director y productor Juan Pablo Buscarini examinó el presente de la industria y pormenorizó los desafíos para superar las barreras locales.

“Hay que ir por las series porque están instaladas”, lanzó quien está al frente de Pampa Films que en sociedad con Disney realizaron la biopic del boxeador Carlos Monzón. A lo largo de 13 episodios de una hora de duración, la miniserie recorre la controvertida vida del ídolo argentino que en 1988 fue condenado por asesinar a Alicia Muñiz, su última mujer y madre de su hijo menor. De su fastuosa y a la vez dramática vida fueron parte figuras internacionales, artistas, personalidades del deporte y políticos. Una existencia violenta, fascinante y meteórica que tuvo un trágico final. 

Esta producción logró tener presencia continuada tanto en los medios de comunicación (desde informativos hasta programas de entretenimiento) y se instaló en la conversación social. Mismo fenómeno que se observa con otras ficciones que, inclusive, llegan a formar parte del discurso político. 

Monzón, la serie
Monzón, la serie

Ahora se consumen contenidos audiovisuales a todo hora. No solo están los usuarios que hacen maratones y se devoran una temporada completa sentados cómodamente en el living de su casa durante el fin de semana, sino que también están quienes miran series en la sala de espera del consultorio del médico o durante el regreso a casa desde el trabajo. Nadie quiere quedarse con la intriga de qué pasará en el capítulo siguiente. 

“Hay un cambio de hábito de consumo. Las series son más fascinantes, al menos en la primera y segunda temporada. Tenés la posibilidad de profundizar y hacer personajes ricos. En el cine te ponen 90 o 100 minutos de duración y nunca podés ir tan profundo. Son una herramienta creativa para contar mejor las historias y están en una etapa de oro”, observó Buscarini.

Por esta razón, planteó que el reto para no quedar afuera del circuito y ser competitivo ante un escenario mundial en el que se produce mucho y de buena calidad es tener “capacidad para encontrar temas universales”. Mayormente se habla y escribe sobre series norteamericanas, sin embargo, poco a poco la reivindicación ha ido llegando a Europa y particularmente a España con las populares Velvet, El tiempo entre costuras y Gran hotel

Las producciones americanas tienen unas fórmulas narrativas muy estilizadas y buenos trabajos actorales, todos elementos que entran por los ojos. En cambio, los británicos ponen el foco en los aspectos de representación y las ficciones»Made in Spain» tienen como rasgo común el contenido local, las relaciones familiares disfuncionales, el misterio y la inclinación hacia las referencias a clásicos, adaptaciones literarias o recreaciones históricas.

Porcentaje de nuevas series de televisión por región
Porcentaje de nuevas series de televisión por región

“Nosotros en Argentina tuvimos siempre una tendencia al culebrón, muy costumbrista pero de consumo local. Hay un desafío creativo. Hay que preguntarse ¿por qué a esta serie me la van a comprar?”, planteó. Y consideró: “Los colombianos están mucho más cerca de producir series que trasciendan, porque ya cuando ellos hacían Betty la fea, Café con aroma de mujer y Sin tetas no hay paraíso, las exportaban o vendían el formato”.

Pero además es importante tener un “piso cultural” que permita que las producciones tengan un cuantioso público en sus respectivos países que les permitan crecer, posicionarse y competir con otras producciones en el exterior. “De los 44 millones de habitantes tenés una gran parte de la población que no es consumidora de productos culturales. “Argentina tiene un cierto estándar de hacer cosas de nivel pero nuestro tamaño no da para algo que se autoliquide en el país por los costos altos de producción y un tamaño de mercado que no abastece”, detalló el director de El ratón Pérez, ganadora de un premio Goya.

Juan Pablo Buscarini durante el rodaje de El inventor de juegos
Juan Pablo Buscarini durante el rodaje de El inventor de juegos

Para Buscarini, “nos ven como Latam y nos toca un rol muy raro porque no estamos como los países que nunca tuvieron mucha producción cultural”. “Siempre nos sentimos como en la liga de los grandes, pero en las últimas dos década produciendo las tiras tampoco fue una televisión de exportación. No se si desde lo creativo tenemos esa tendencia natural”, reflexionó.

«Cuando los españoles hacen La casa de papel, tiene un localismo pero juega en la primera línea de un público muy amplio. El desafío pasa a ser qué lugar o espacio encontrás para hacer. Cuando querés copiar o te querés parecer difícilmente encontrás eco”, concluyó.